Seleccionar página

Quisiera comenzar este blog con un post sencillito y para ello he elegido un tema poco polémico y que ha creado poca controversia: el punto g.

¿Y qué puedo yo aportar distinto de la numerosa información existente y de los numerosos estudios clínicos hechos hasta ahora? (Creo que se pueden contar con los dedos de una mano y sobran dedos, y si me equivoco que alguien me corrija por favor, que ante todo rigurosidad)

Pues resulta que por un lado, datos no puedo aportar porque no tengo documentado mi trabajo pero oiga, si algún o alguna profesional está interesado en realizar un estudio serio sobre el punto g y hay voluntarias en la sala suficientes, me encantaría hacerlo. Creo que aun no os he comentado que soy partidario de que SI existe. Es más, salvo excepciones, creo que todas las mujeres lo tienen y pueden disfrutarlo.

Por otro lado, tampoco voy a entrar a valorar ninguno de los estudios que he leído, como por ejemplo el de las gemelas, que dice que si son gemelas y una no tiene punto g, es imposible que la otra si lo tenga aunque lo afirme y sienta. (O algo así era, no hagáis mucho caso de lo que os digo, leo mucha novela fantástica y al final mezclo orcos con puntos g)
Yo lo único que pretendo con este artículo es hacerte pensar en ello y que te escuches más. Y darte mi opinión personal sobre lo que pienso al respecto.

Si eres mujer y disfrutas de tu punto g, te invito a que sigas leyendo y así tendrás quizás una forma nueva de explicarles a tus amigas que sí existe este delicioso punto, en lugar de callarte porque no te creen y es absurdo discutir. También puedes apuntarte al estudio si quieres 😉
Y si eres mujer pero no has experimentado nunca tu punto g, te invito a que sigas leyendo pero con una condición: Léeme atentamente y no creas nada de lo que te digo. Aunque pongas en práctica mis consejos. Por supuesto también puedes apuntarte al estudio, que para nada queremos condicionarlo con mujeres que sí lo experimenten desde un principio.

Y ahora vamos al grano porque me lío. Aunque espero que sepáis perdonarme, es mi primer post y soy novato, por lo que quizás al querer ser cercano me confundo con estar tomando un café tranquilamente contigo y tampoco tenemos todo el día ¿verdad?

Lo que quiero decirte es que el punto g sí existe. Y punto. (valga la redundancia) Y salvo problemas físicos, neurológicos o sucedáneos, todas las mujeres pueden disfrutarlo (y mucho). Y los hombres también pueden tocarlo, masajearlo o activarlo ya sea con la mano o el pene. Palabrita del niño Jesús.

Pero ahora os estaréis preguntado: ¿Y cómo? O diciendo que es mentirita, que lleváis meses (o años) buscándolo como Indianas Joneses (el plural de Jones es Joneses no?) y no habéis tenido éxito. Y eso que en Internet hay «cienes y cienes» de dibujos y diagramas señalando el lugar correcto… Y claro, o está mal localizado o vuestras amigas que dicen que si lo tienen se tiran el pisto y resulta que los que dicen que no existe llevan razón. O peor aún (y ahora si me pongo serio) creéis que vosotras no estáis capacitadas, que sí existe pero que no es para vosotras… Y ZAS! Ya tenemos bloqueo al canto. Premio para no conseguirlo en la vida ni inyectándoos botox ahora que se está poniendo de moda. (si, botox en el punto g, habéis leído bien).

Pero voy a daros una pista… Por mi experiencia (no se si es mucha o poca, pero ahí está) el punto o la zona donde se encuentra el señor G (¿derivará el nombre de míster Grey de ahí? ¡Porque agüita la habilidad del individuo! Yo apostaría a que si) es incorrecta. (Aquí corríjanme las mujeres que sí lo experimentan)

Desde mi humilde opinión el punto G está un pelín más allá de donde indican los dibus. Se dice que se localiza en una zona esponjosa y estriada a unos tres-cinco centímetros de la entrada de la vagina (o dos falanges del dedo índice ¿o era el medio?), y que se reconoce porque tiene forma redondeada como un garbanzo. Pues bajo mi punto de vista, y repito que es sólo mi opinión ya que no soy médico ni sexólogo ni he hecho ningún estudio, el punto g se encuentra como he dicho pasada esta zona. Es una zona concreta, por lo que no hay centímetros ni falanges con que medir y distraerse pensando si estoy en el sitio exacto. Y por supuesto, olvídate del garbanzo ¡por Dios! ya tendrás tiempo de sentirlo cuando tengas más que localizado y desgastado tu punto g. Porque el punto G no es un garbanzo, palabra.

Y voy a intentar describiros su ubicación. Hay que localizar la zona esponjosa y estriada que se encuentra en la pared anterior de la vagina, a la entrada, y en lugar de hurgar ahí (para algunas mujeres es una zona muy sensible y dolorosa si se presiona) seguir entrando hasta pasar esa zona y notar cómo el dedo se va hacia arriba. Y justo ahí, que es detrás del hueso púbico, ahí si puedes presionar y mover los dedos como quieras. (No es necesario ese movimiento de «llamada» que tanto describen. De hecho es un movimiento bastante pobre para mi gusto) La presión debe ser la que te sea más cómoda si eres mujer y si eres hombre, pre-gun-ta. Tu dedo o tus dedos, se quedarán en forma de arco abarcando toda la parte anterior de la vagina, pero sólo has de ejercer la presión con las yemas. (Si lo haces bien no importará el tamaño de tus uñas)

Y como dice el encabezado de este blog, puede ser verdad o puede ser mentira. Yo sólo os transmito mi experiencia. No pretendo ni desmentir nada ni dármelas de nada. No soy Gurú ni lo pretendo ser. Pero es tanta la información que leo por las redes sociales en torno al punto G (y otros temas que ya tocaremos) y que no coinciden con lo que me encuentro en mis sesiones y talleres, que no he podido resistirme a escribir sobre ello. Y si te sirve para bien, me alegraré mucho. Con que solamente te haga plantearte algo, pensar sobre ello, me doy por satisfecho.

Y una segunda pista. El punto g no es un botón off/on. No, no, no. Lo siento. No es llegar y desatar el Armagedon. Al igual que el clítoris, que por muy sensible y alucinante que pueda ser no produce un orgasmo sólo con ponerle un dedo encima. Y por esa misma razón al punto g hay que estimularlo, excitarlo, ser cuidadosos y suaves al principio y evitar la brusquedad y la presión excesiva todo el rato. Pero a diferencia del clítoris, hay puntos g que no son tan sensibles. Es más, en ocasiones ni siquiera son sensibles.

Y es aquí donde está todo el meollo de la cuestión. Es por eso que muchas mujeres por mucho que lo han intentado no han conseguido sentir nada. Y nada tiene que ver con el típico «no te obsesiones y disfruta». Porque antes de poder disfrutar del punto g hay que sensibilizarlo y desbloquearlo. Sensibilizarlo es más sencillo, pero desbloquearlo es otro cantar. Pues esos bloqueos vienen muchas veces de muy atrás y relacionados con los miedos, trabas, represiones e insatisfacciones. También de la vergüenza y de la culpa. Son muchos los factores que impiden entregarse al placer abiertamente. (Muchísimos de los que no somos conscientes) El punto g está ahí, pero no es accesible.

Así que si no tienes ningún bloqueo, si disfrutas del sexo y te gusta disfrutar sin barreras de tu sexualidad pero no encuentras tu punto g, prueba la ubicación que he descrito antes. Normalmente, las mujeres que han crecido disfrutando, descubriendo y experimentando su sexualidad, ya llevan de serie el desbloqueo del punto G. Y hasta te están sobrando mis palabras si has llegado hasta aquí.

Y si tienes algún tipo de bloqueo, primero trabájalo. Hay grandísim@s profesionales a l@s que acudir. Y después prueba.
De todos modos, para saber si tienes algún bloqueo es fácil. En cuanto exista un pero en tu sexualidad, hay un bloqueo. Cuando hay una justificación o una excusa, hay un bloqueo. Cuando decimos «qué asco» en lugar de «no se» (por poner un ejemplo) hay un bloqueo. Y así hasta el infinito y más allá.
Pero hablar de bloqueos no toca en este post (porque sería muy largo).

Hoy sólo quería decir que el punto g sí existe, que sí es localizable en todas las mujeres y es muy rico. Pero no te conformes si no lo sientes, sé consciente de tu cuerpo, tus sensaciones, tócate, que te toquen, juega, busca, juega más, relájate, rompe tus tabúes y te aseguro que llegarás a conocer a ese señor llamado G.

Y lo del estudio iba totalmente en serio. La lista para apuntarse está abierta. Tanto para las voluntarias como para profesionales que quieran co-dirigir y documentar el estudio.

La semana que viene más. ¡Sed sexitivos!