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Este post viene por inspiración de mi buena amiga y gran sexóloga Yenny Rivero (@con_sex) y su último artículo que puedes leer en http://con-sex.blogspot.com.es/2014/11/por-que-nos-negamos-al-sexo.html.

Porque tiene razón “la Yenny”… no es que no tengamos ganas de sexo, es que nos lo negamos. Hemos convertido los tópicos en excusas y esas excusas en dinámica. Muchas parejas que acuden a mis talleres de “deseo y orgasmo”, comentan que cuando no tenían niños era más fácil follar (¿Acaso sube el nivel de dificultad como en un juego de consola?) o incluso que cuando eran solteros y vivían en casas separadas tenían más ganas porque no se veían tanto… (La madre del cordero es esta excusa… ¿no será mucho mejor vivir juntos que podrás follar cuando te vengan las ganas que esperar a la oportunidad de ver a tu pareja y encontrar un sitio donde hacerlo?).

En fin, que al final, comenzamos a fabricar excusas para no decir lo que sentimos, lo que queremos, lo que nos disgusta, etc… Porque si rechazamos a nuestra pareja cuando nos está pidiendo sexo, es que hay algo que nos pasa. Porque hasta no tener deseo de follar en ese instante tiene una razón. Y no me refiero a traumas o a disfunciones. Sino a cosas triviales también. Pero claro, es más fácil decir: es que vengo cansad@ del trabajo, es muy tarde, los vecinos pueden escucharnos, que si se despiertan los niños y nos pillan, que estoy estresad@, que yo soy más de día o más de noche (según la hora a la que nos lo pidan), que llego tarde al trabajo, que si la abuela fuma…

Cualquier excusa es válida antes de pensar en que algo nos puede estar pasando, de tomar conciencia de nosotr@s mism@s y poner solución. E incluso cuando nos preguntan que si estamos bien, solemos enfadarnos porque, ¿qué nos va a pasar? (¡ay señor, esos egos!)

Una pareja confesó recientemente en un taller que ella después de comer se ponía muy cachonda y con muchas ganas de follar y que él sin embargo ni pizca de ganas. Que cuando tenía 20 años no había problema pero que ahora cerca de los 40 años era distinto… ¿Creéis que es verdaderamente distinto? ¿Qué la edad puede influir en el deseo? (hablamos de personas sanas). Yo creo que bastó una sola vez que dijera que no por la razón que fuese y en lugar de preguntarse por qué no quiso, buscó una justificación: Ya no es lo mismo con mi edad. Por lo que asoció rápidamente y ya después de comer no es que no quiera, es que no puede…

Y en mi opinión es lo que hacemos. Nos justificamos. Como si fuese malo tanto querer como no querer. Porque la otra mitad de la pareja que sí quiere, que sí desea follar, también se siente mal por pedirlo… y termina ahogando sus ganas “respetando” la falta de ganas en ese momento del otro. Y al final se creen la excusa, y ninguno de los dos se plantea cuál es el posible problema porque no creen que exista.

Y a partir de aquí, buscan soluciones de lo que no es. Porque una cosa es falta de deseo y otra muy distinta pocas ganas de desear. Y a eso se le conoce también como pereza, rutina, o falta de amor. La falta de deseo se puede recuperar o incluso armonizar el deseo con la pareja cuando los ritmos son diferentes (que somos individuos únicos y no tenemos que ser máquinas sincronizadas toda la vida) pero cuando utilizamos excusas prefabricadas, sólo puedes solucionarlo mirando al interior. Ver qué te hizo rechazar un polvo que antes catalogabas como increíble. Porque no existe ningún ser vivo que renuncie al placer porque sí. Sólo se renuncia si hemos sustituido al placer por algo incómodo y asociado el follar con castigo.

Así que si eres de l@s que utilizan alguna de estas excusas (u otras) para evitar el sexo, mira dentro de ti. Párate y toma conciencia de por qué antes no rechazabas una oportunidad e incluso la buscabas y ahora justificas las pocas ganas. Después de descubrirlo, seguro que acudir a un profesional te ayudará a recuperar ese deseo que creías perdido. Porque te aseguro que ni niños, ni estrés ni cansancio, ni vecinos, ni estar al aire libre que pueda verte alguien es capaz de frenar al deseo puro de gozar, de sentir placer. ¡Me atrevo a decir que ni la tristeza!

Diferencia y separa, disfruta y sé sexitiv@.

PD: Gran cantidad del material que encuentras en internet sobre las excusas para no follar, son mayoritariamente machistas, siempre es la mujer la que está diciendo no, pero la realidad que me encuentro tanto en consulta como en talleres es la contraria. Es al hombre al que «le duele la cabeza».