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El tema de la infidelidad es algo complejo y difícil de definir pues existirán tantas opiniones al respecto como personas hay. Habrá quienes la condenen fervor, habrá quienes la perdonen, habrá quienes decían que nunca la perdonarían y lo hicieron y al revés, habrá quienes la toleren, hay incluso personas que les gusta tanto ser infieles como que lo sean con ellas.

De todos modos en este artículo no voy a juzgar a ningún “pecador/a de la pradera”. Tan sólo me gustaría dar mi visión personal desde mi punto de vista como terapeuta de energía sexual y de cómo veo y vivo la sexualidad. Dada la delicadeza del tema os recuerdo la premisa de este blog, sólo es una humilde opinión que puede ser verdad o puede ser mentira… Eres tú quien debe siempre cuestionar todo y sacar tus propias conclusiones.

Pues vamos al lío. Siempre que leo artículos sobre la infidelidad, el punto de vista es desde los “agraviados” y los consejos suelen ser para los “cornudos”: Cómo superar una infidelidad, perdonar o no, la infidelidad duele, no dejes que te acompleje, etc… pero yo voy a hacerlo (o al menos intentarlo) desde el otro lado. Desde la visión del infiel, del demonio, de la mala persona, porque creo que también podría ayudar al “traicionado” a comprender mejor, pues al final se trata de eso, de “¿POR QUÉ?”. Pero no creáis que vaya a defender la infidelidad. Aquí voy darles candela a ambos miembros de la pareja.

Cuando una persona ha sido infiel a su pareja, o se está planteando serlo porque alguien le está tentando, lo primero que debería hacer es pararse a pensar tranquilamente y examinar el momento actual de la relación y el estilo de vida. ¿Tienes problemas emocionales con tu pareja actualmente? ¿Puedes comunicarte abiertamente con ella? ¿Recibes suficientes caricias? ¿Consigues la estimulación necesaria de tus zonas erógenas? ¿Has perdido el orgasmo o nunca lo has disfrutado?

Porque al final, el tema está en el sexo. Si no te follan bien o si no logras una satisfacción plena, con tantas personas diciéndote (amigas y amigos, redes sociales, televisión, prensa, blogs, profesionales…) que el sexo es una maravilla y tú te lo estás perdiendo, al final te pica la curiosidad… “Vamos a probar por si acaso no sea así y me quede sin pareja y ya si eso luego me lo pienso… o repito, que total…”

Pero ahora en serio. El problema suele ser la falta de comunicación. Si a las preguntas anteriores le sumas la falta de comunicación finalmente puede ocurrir una infidelidad incluso a dos bandas. Lo gracioso es que si los problemas con tu pareja son o emocionales o sexuales, somos capaces de cometer esa infidelidad porque pensamos que eso va a reactivar nuestra relación. A estimularla. O a “complementarla” en ocasiones. Si yo estoy feliz (aunque sea con varias personas a la vez porque con una no me llega) la relación es feliz. Viva el egoísmo y la filosofía del “Yoismo”. Porque yo sí, a ti ni se te ocurra. Pero bueno, dijimos que no íbamos a juzgar. Y si el problema es emocional y sexual a la vez, no hay infidelidad, porque directamente rompemos la relación. Pero no vamos a entrar en psicología que me embarro y yo no soy profesional de esto. Tan sólo eran unas meras observaciones.

Por lo tanto, pienso que la infidelidad es sencillamente un síntoma de nuestra infelicidad. Sólo que no sé porqué a veces consideramos más fácil follar con otra persona que hablar con nuestra pareja… Si las respuestas a las preguntas que hice unos párrafos más arriba son preocupantes, léete mi post sobre “armonizar el deseo”. Una vez que se logra recuperar el deseo y la pasión, y se folla como cuando erais novios, se olvidan todas ganas de infidelidad. Pareja bienfollada, pareja bienavenida.

Y si crees que nada tiene remedio, ¡güevón o güevona! Ten dos dedos de frente y admite que tu relación no tiene futuro y haz tu vida sol@. Y si te han puesto los cuernos, deja el ego a un lado y déjate de victimismos, y admite que algo fallaba que pensar que la relación es perfecta no la hace perfecta. Porque en las cosas de dos, los dos tienen la misma culpa y el mismo mérito.

Al final lo de siempre: ¡¡¡CO MU NI CA CIÓN!!! Y ya después folla contento.

¡Sed Sexitivos!