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En el taller que realicé ayer, hablamos sobre el deseo sexual y el orgasmo (o más bien sobre la ausencia de ambos) y cómo intensificarlos y trabajarlos. El ambiente fue estupendo y las mujeres que asistieron estaban muy entregadas. Al final resultó como sentarse a tomar café con unas amigas donde cada una expresaba lo que sentía y vivía en esos momentos respecto al deseo y el orgasmo. La verdad que compartir tus experiencias en grupo, y ver que no eres un bicho raro es muy gratificante y enriquecedor.

La cuestión es que lo que más me sorprendió no fue ver que muchas de ellas pasaban por fases de falta de deseo, o que casi todas no conocían el orgasmo, no lo sentían con regularidad o sabían que podían conseguir más intensidad en su placer pero no llegaban. Lo increíble fue descubrir la falta de comunicación. Alucina vecina.

Para conseguir el orgasmo es muy importante conocerse a una misma (puntos sensibles, de placer, explorarse los genitales, masturbarse, etc) y que venga unido a un deseo y una excitación altos. Pero claro, en todo eso estaban de acuerdo conmigo, en todo lo que les iba explicando y en todos los ejercicios que llegué a enseñarles.

De hecho estaban encantadas de que las enseñara a conocerse a ellas mismas sexualmente hablando. Hablamos de ejercicios de Kegel para realizar en pareja o con un dildo, de técnicas para armonizar el deseo en pareja… (Todo esto podréis aprenderlo si venís a uno de mis talleres claro ;-))

Pero cuando les decía, por ejemplo, que si sus parejas les estaban realizando sexo oral y no sentían nada en el mejor de los casos y les dijeran abiertamente lo que ocurría… (Pues la comunicación también forma parte del proceso de aumentar tu deseo, excitación y conseguir llegar al orgasmo) ¡Se asustaban! ¿Cómo iban a decirles a sus parejas que no les gustaba lo que estaban haciendo? ¿Cómo iban a herirlos?

Es increíble el daño que ha hecho y hace esta sociedad tan patriarcal en las mujeres… tan luchadoras en la sociedad, el mundo laboral y familiar… y tan sumisas y conformistas aún no sólo en el mundo sexual, sino con su propia sexualidad…

En uno de los ejercicios que les recomendaba, en el que les decía que si uno de la pareja no tiene ganas de hacer el amor pero no está cansado, pues que le practicara al otro sexo oral. Sencillo ¿no? Pues no. Y no porque no quisieran hacerlo, nonono… Era porque por ellas claro que se lo hacían a sus parejas, el problema era que cómo le iban a pedir a ellos que les practicaran sexo oral cuando les dijeran que no querían hacer el amor!!!!!!!!!

Así que entendí que aunque la falta de deseo empobrezca nuestras relaciones sexuales, y que la falta de orgasmos tenga que ver con el desconocimiento de nuestro mapa erótico y de placer, es la falta de comunicación lo que nos atrapa en ese estado.

Por suerte pude convencerlas de que no hay nada de malo en decirles a nuestras parejas que no nos gusta o no sentimos esto o aquello (al contrario) de hecho entendieron la importancia de conseguir esa comunicación sexual además de todo lo explicado durante el taller para intensificar el deseo, armonizar el deseo en pareja y conseguir y aumentar los orgasmos.

Porque si hay complicidad, tu pareja te ama y te desea, hay amistad, buen rollo y sabéis escucharos… no se va a ofender, sentir herido o creer que eres muy exigente… Todo lo contrario. Se sentirá afortunado, agradecido de que le muestres lo que te gusta, pues cuando se ama a la pareja, lo único que deseas es darle todo el placer posible y convertirte en el mejor amante para ella.

Y si se ofende, pasa de ti y sigue haciendo lo que le da la gana aunque tú no disfrutes… que no se quejen luego y si os buscáis un buen amante que os lleve al cielo pasando por el infierno.

La única persona responsable de tu propio placer eres tú; debes conocerte, quererte, explorarte y aprender de ti misma. Date prioridad y por supuesto que debes seguir siendo generosa con el placer de tu pareja, pero también debes ser egoísta con el tuyo propio.