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He leído por ahí que la mujer necesita 10 veces más tiempo que un hombre para ponerse a tono. En otro sitio leo que la mujer necesita tiempo para excitarse mientras que el hombre no. Incluso que la mujer necesita estimular todo su cuerpo para despertar el deseo sexual. Toma geroma, pastillas de goma.

Soy un hombre, pero me niego rotundamente a creer estas afirmaciones. Y os lo explico. Creo que estamos demasiado acostumbrados a etiquetar las cosas. Y más acostumbrados aún a dejar que sea la sociedad la que nos diga qué hacer, cómo hacer, cómo soy y lo que puedo o no hacer. ¿Porque qué conseguimos así? Automatizarnos.

«Si no me pongo cuando mi pareja quiere sexo, es porque necesito preliminares y claro, mi pareja ni me da un beso antes de follarme…» Y no puede ser otra cosa. No puede ser que no cultivas tu sexualidad. No puede ser que vives el sexo de forma reprimida, con miedos, culpabilidad, etc… No. Tampoco que bases follar con tu pareja (perdón, que tú haces el amor) en sota, caballo y rey. No, nada de todo eso. Es sencillamente que yo necesito 20 min para excitarme y mi pareja 2 segundos. Es que a él con tocarle la polla ya vale y a mi si no me acaricia primero, me da un masaje, me besa, me trae fresas con champán a la cama, se viste como Richard Gere en oficial y caballero y me susurra cosas bonitas al oído me cuesta mucho excitarme… Después os quejáis si nos quedamos dormidos después de corrernos…

Vamos a ver. Somos iguales. Y no solo ante Dios, sino sexualmente hablando (salvando las diferencias físicas) pues el deseo, el placer y el orgasmo no depende de unos preliminares. Depende de la actitud ante tu propia sexualidad. De cómo la vivas y cómo la veas.

Es evidente que si no estoy pensando en sexo, si no tengo ganas de follar o no estoy ansiosa de que llegue mi pareja para comernos vivos, ni preliminares ni el mejor de los amantes te pone a punto de nieve.

Los «preliminares» son para el resto del día. No para cuando uno de los dos quiere echar un “pinchito”. Son para los momentos en los que NO estás con tu pareja. Un mensaje, una foto, un «así te espero», un «te deseo», preparar una cena, reír juntos, una escapada aunque sea al parque de al lado… Pero a diario ¿eh chicos y chicas?… Y por experiencia propia te digo que no hace falta 20 minutos de nada. Ni 5. Es que ni hablar. Es desnudaros y encontrar el coño lubricado, mojado y ávido de tragarse tu polla. Y por ser así no eres rara. Eres precisamente natural (la palabra normal en sexualidad no me gusta). Y eres natural porque disfrutas del sexo, del placer, porque cultivas tu deseo sin restricciones ni tabúes y no te conformas ni con automatizar tus encuentros sexuales ni dejas que te digan ni encasillen en nada.

Y otra cosa… Los besos, las caricias, un masaje, el sexo oral… No son preliminares señores y señoras que escriben estos artículos. Yo no tengo estudios, pero para mí todo esto forma parte del propio encuentro sexual en sí mismos. Porque una sesión de caricias y besos y que acabe ahí, pueden ser y son tanto o más satisfactorios que un polvo cualquiera. Aunque al terminar te lo folles vivo. Menos «preliminares» y más cultivar tu deseo.

¡Ser sexitiv@s!