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Últimamente vengo observando que algunas mujeres desarrollan un tipo de bloqueo que, aunque sea del todo normal dentro de los bloqueos sexuales, no deja de ser sorprendente y preocupante por su cada vez mayor frecuencia.

Se trata de la imposibilidad de llegar al orgasmo si no es con un juguete vibrador. Ni con la masturbación manual (individual o por la pareja), ni con el sexo oral y aún menos con la penetración. Y por esta vez dejaremos a un lado la habilidad y/o altruismo sexual de la pareja.

La mujer, ha logrado en los últimos años ser independiente en todos los aspectos de su vida y en el plano sexual, con el boom de los «tuppersex» y tiendas eróticas especializadas, internet y demás, ha tenido acceso a juguetes que consiguen provocar placer a raudales.

Y si juntamos esto último con el nivel de estrés y con el ritmo de vida ajetreado que suelen gobernarnos, obtendremos una “necesidad exprés” de obtener placer. La falta de tiempo y en muchas ocasiones de ganas y deseo, provoca que queramos llegar al orgasmo cuanto antes, pues su búsqueda es más para desahogar y eliminar la tensión que para disfrutar.

Y la repetición de esta dinámica comienza a provocar un bloqueo del que no se es consciente hasta que encuentras una pareja sexual. Y al principio, puede que se achaque la falta de orgasmos en el encuentro con la otra persona a su poca habilidad como amante. Porque claro, tú tienes orgasmos increíbles a solas y durante todo el tiempo has estado cachondísima y mojadísima. Pero cuando se alterna con distintas parejas sexuales o, por casualidad disponemos de tiempo para masturbarnos y decidimos hacerlo sólo con nuestras manos… descubrimos que algo no funciona bien. Comenzamos a ser conscientes de que sólo obtenemos el orgasmo de una única manera y eso puede llegar a ser muy frustrante.

Porque efectivamente, al utilizar exclusivamente un juguete sexual para masturbarse, dejar de jugar y dedicarse tiempo, querer obtener cuanto antes el orgasmo porque es liberador (y porque esos juguetes están diseñados para ello, mérito tampoco debemos quitarles) y que nuestro preciado tiempo es para otras cosas, nos va insensibilizando cada vez más hasta bloquear cualquier sensación que no sea una vibración/estimulación determinada y rutinaria en el punto exacto. Y esa sensación de estar muy cachonda al follar, es debido a que tu mente asocia el momento al orgasmo que sueles obtener al masturbarte, en lugar de sentir realmente excitación y placer y por eso nunca llega tan ansiado premio. Nos olvidamos de disfrutar, de sentir, de explorar, de estar presentes en cada segundo de lo que vivimos en ese instante.

Y darse cuenta de tener este bloqueo no hace que sea fácil derribarlo. Ser consciente sólo es el primer paso. Después viene todo un camino de redescubrirse, de masturbarse con otros métodos y de otras maneras, de explorar el propio mapa erótico, de sensibilizar el cuerpo, de saber dónde y cómo te gusta, de despertar todas las zonas erógenas y sobre todo, de dedicarse tiempo, mucho tiempo. Y todo esto extrapolarlo a la vez, después o cuando surja la ocasión a una pareja sexual.

Como todo en esta vida, las cosas están hechas para disfrutarlas, no para depender de ellas. Porque en la variedad, está el orgasmo. Dice el tópico que el hombre debe aprender aún mucho sobre la sexualidad femenina pero en mi opinión, la mujer lo debe desaprender.

Sed sexitiv@s!